Bereshit (בְּרֵאשִׁית) es una palabra hebrea que significa "en el principio" y que aparece en la Biblia en Génesis 1:1.
Con esta palabra mágica se inicia la lectura del Génesis, el primero de los cinco libros del Pentateuco o Antiguo Testamento, en realidad de la Torá. Y con esta palabra quiero iniciar este espacio en nuestra Comunidad y Club Mandala.
En esta nota quiero invitarte a investigar sobre esta palabra, para ser verdaderas alquimistas y descubrir más sobre el origen de la Creación, sumando las aportaciones del Zohar, la Cábala y también de la esoterista Helena P. Blavatsky. Muchos cabalistas de hecho, sostienen que esta palabra no significa en el principio, sino: en el principio de... el principio.
Si te gusta escuchar más que leer, te cuento que también he grabado un podcast sobre este mismo tema, pero con otro enfoque, puedes escucharlo aquí:
Me encanta que nos preguntemos entonces ¿Cuál fue el principio? ¿Hubo un principio antes de lo que conocemos como el principio? ¿Cuándo Dios crea... ya había algo antes? La primera sentencia del Génesis es generalmente leída: Bereshit bara Elohim eth hashamaïm v’eth h’areths; o sea: «Al principio, Dios creó los cielos y la tierra». En ese principio entonces, Dios ya estaba, y comenzó a crear. Bereshit comienza con la letra hebrea "Beth", que significa "casa" y era la primera letra...
Pero he aquí que en el Nuevo Testamento Bíblico, en Juan 1:1-4 dice: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. En este pasaje podemos interpretar que antes que nada era el Verbo, o sea, que Dios era el Verbo que crea. Aquí, así como en otra versión griega de la Creación (Ptolomeo) se incorpora la letra Alef, como primera letra que representa el Aliento Divino, se dice de esta letra que se la coloca primera en el alefato o alfabeto hebreo por su humildad (es como la letra h, muda).
Este párrafo anterior nos invita a reflexionar en el poder de nuestras palabras, porque como seres creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos ese mismo poder en nuestro Verbo.
Y por qué te cuento todo esto, porque estamos en un principio. Hoy es Rosh Jodésh de Hesván (Luna Nueva de Escorpio) inicio de este mes de transformación en la Astrología Cabalística, pero sobre todo, porque estamos iniciando esta nueva Comunidad Mandala, con toda la energía del Bereshit, del principio.
No quiero aburrirte con conceptos y palabras nuevas, pero desde hace ya varios años, que la Cábala, viene siendo mi Norte, mi Camino de Autoconocimiento y Conexión Espiritual, y mucho de este camino te compartiré en la Comunidad y Club Mandala. Por eso quiero contarte un poco sobre la Cábala...
Cábala viene del hebreo, significa «recibir». Los cabalistas dicen que Moisés, además de la ley escrita, recibió en el monte Sinaí la revelación de una ley secreta: la Kabbalah o Cábala (castellanizado). Otros dicen que la Cábala fue entregada por Metatrón o Raziel a la Humanidad como camino para volver al Creador.
Según la Cábala, la totalidad de la Torah está contenida en el primero de los cinco libros del Pentateuco: el Génesis. El primer libro, en su totalidad, está contenido en el primer capítulo, que a su vez está contenido en la primera sentencia; la misma se haya íntegramente en la primera palabra, y esta se resume en la primera letra: beth.
En hebreo no se escriben las vocales, y a menudo no se respeta el espaciado entre palabras. Helena P. Blavatasky incide en este rasgo y nos ofrece otra lectura; así, la misma sentencia se vuelve: «Viniendo de la esencia eterna, la doble fuerza ha formado el cielo doble»; o también: «En la fuente-madre, los dioses desarrollaron los cielos y la tierra».
Un comentario del Zohar, el Libro de los esplendores –de referencia cabalística–, asocia el «principio» a la luz: «Antes que nada, el Rey hizo posible la transformación del vacío en un éter transparente e imponderable. Después, por un misterio de los más secretos, ese fluido se transformó en un gas sin ninguna configuración ni color. Solo cuando el Rey dio contornos a la materia, se originó esa variedad de colores que, en realidad, no existe (…). Así, con el sonido del verbo, el infinito golpeó en el vacío; por tanto, el sonido del verbo constituyó el principio de la materialización del vacío. Pero esa materialización se hubiera quedado siempre en el estado de imponderabilidad si, en el momento en que golpeó al vacío el sonido del verbo, no hubiese surgido el punto deslumbrante, origen de la luz, que constituye el supremo misterio y del cual la esencia es inconcebible. Por esta razón, el verbo se llama ‘principio'» (Zohar, I, 15a).
Ahora bien, en la palabra bereshit (principio) hallamos las palabras siguientes: rosh, que significa cabeza, y baït, que significa morada (casa).
בראשית = ראש + בית
Dije que no quería aburrirte, así que aquí dejo aquí de profundizar, y te invito a meditar en la palabra Bereshit, y en tus comienzos en la vida: cuando comenzaste un trabajo, una relación, un estudio, un camino espiritual. ¿Cómo fue ese comienzo? ¿Qué estás necesitando comenzar pero sigues postergando?
Hoy nos deseo, en este nuevo espacio de alquimia, aprendizaje y sanación, que este comienzo sea con mucha Luz... Haré todo lo posible para eso.




