Janucá en simple: historia, sentido y cómo hacer el ritual de encender las velas (paso a paso)
¿Qué es Janucá?
“Janucá” o "Hanukkah" significa inauguración o dedicación. Hace más de 2.100 años, un pequeño grupo (los macabeos) recuperó el Templo de Jerusalén y volvió a encender la menorá (candelabro) con muy poco aceite: había para un día, pero la luz ardió ocho. Más allá de lo histórico, hoy lo leemos como símbolo: cuando hay propósito, constancia y cuidado, lo poco alcanza y la luz crece.
¿Qué simboliza hoy?
- Encender un poquito más cada noche = crecer de a pasos.
- Aceite que alcanza = administrar la energía con sentido.
- Luz en la ventana = compartir claridad y esperanza con el entorno.
¿Es casualidad que en esta fecha en todas las religiones se celebren fiestas de luces? ¿No es similar esta costumbre a la del Adviento cristiano?
Cómo celebrarla en casa (dos opciones)
Podés hacerlo con una janukiá (candelabro de 9 brazos) o, si no tenés, con velas comunes sobre un plato vasitos con velas. Lo importante es la intención, la seguridad y el ritual claro.
Cuándo
- Son 8 noches. Se enciende al anochecer (o cuando oscurece en tu zona). Las velas siempre y sólo se encienden por la noche.
- Dejá las velas encendidas al menos 30 minutos (siempre con seguridad).
Dónde
- En un lugar seguro y estable, idealmente visible (ventana, balcón interno o mesa cerca de la ventana), sin cortinas cerca ni corrientes de aire.
Opción A — Con janukiá (candelabro de 9)
Materiales
- 1 janukiá (8 lugares iguales + 1 brazo auxiliar: shamash)
- Velitas (8 noches en aumento)
- Fósforos
Regla clave
- Se colocan las velas de derecha a izquierda (como se escribe en hebreo).
- Se encienden cada noche de izquierda a derecha, es decir: primero la vela nueva (la que “estrenás” ese día), y luego las anteriores.
- Siempre encendés con el shamash (la vela auxiliar).
Paso a paso (cada noche)
- Prepará la janukiá con el shamash en su lugar seguro, idealmente a menos de un metro de altura (a diferencia de los rituales tradicionales) y las velas del día:
- Noche 1: 1 vela (extremo derecho) + shamash
- Noche 2: 2 velas (derecha y la nueva a su izquierda) + shamash
- … así hasta la noche 8 con las 8 velas.
- Encendé el shamash y, con esa llama, encendé primero la vela nueva (la más a la izquierda) y luego las demás hacia la derecha.
- Opcional bendiciones (en español, simples):
- Noche 1 (se agrega la tercera):
- “Bendita sea la Luz que sostenemos en casa y en el mundo.”
- “Que encender esta vela haga crecer la paz, la esperanza y el bien.”
- (Sólo la primera noche) “Agradezco por llegar a este momento y poder celebrarlo.”
- No religioso: si preferís, una intención: “Que esta luz me recuerde cuidar mi energía, compartirla y hacerla crecer.”
- Noche 1 (se agrega la tercera):
- Dejá arder al menos 30 minutos. Nunca dejar sin supervisión. Apagá con apagavela.
Opción B — Sin janukiá (con velas en un plato o vasitos de velas)
Materiales
- 9 velitas pequeñas (o 8 + una que usarás como shamash)
- 1 plato amplio o bandeja resistente al calor
- Un poquito de cera para fijarlas (o base metálica)
Cómo armarlas
- Dibujá con la vista una línea recta de ocho velitas (éstas son las “de los días”).
- Colocá una novena vela, el shamash, aparte (arriba/adelante/lateral), un poquito más alta o separada para distinguirla.
Paso a paso idéntico a la janukiá
- Colocás cada noche la cantidad que toca, de derecha a izquierda.
- Encendés con el shamash, comenzando por la nueva (la más izquierda), y seguís hacia la derecha.
- Decí tu bendición o intención (ver arriba).
- Seguridad total: base estable, sin telas, sin corrientes, sin niños/mascotas cerca. Nunca sin supervisión.
¿Cuántas velas por noche?
| Noche | Velas encendidas (sin contar el shamash) |
|---|---|
| 1 | 1 |
| 2 | 2 |
| 3 | 3 |
| 4 | 4 |
| 5 | 5 |
| 6 | 6 |
| 7 | 7 |
| 8 | 8 |
(Siempre usás el shamash para encender las demás.)
Y si dejás cada día que se consuma la vela del día y la reemplazás, o si contás la cantidad de veces que las encendés, son 36 en total, un número que tiene un significado. El 8 también lo tiene, te dejo este video del RAbino Daniel Chapan que explica hermosamente la energía de Janucá: https://youtu.be/heiLf1WySUw?si=igmg4WiH7dA0d8Ns
Costumbres hermosas (opcionales)
- Cantar o poner música suave mientras mirás la llama, te dejo esta que me encanta: https://www.youtube.com/live/7e1YFF57pCU?si=pbf98sEsLwkryBxL
- Compartir una gratitud o “milagro chiquito” de tu año.
- Comer algo frito en aceite (símbolo del aceite que alcanzó): buñuelos, latkes, tortas fritas (versión liviana al horno si preferís).
- Invitar a alguien y regalarle una vela para que también encienda en su casa.
Preguntas frecuentes (en simple)
- ¿Si me olvidé y es tarde? Encendé igual cuando llegues a casa (si hay alguien despierto para verla).
- ¿Quién enciende? La persona anfitriona o quien lo necesite; pueden turnarse.
- ¿Qué hago con las velas usadas? Dejarlas consumirse en el momento o apagarlas con apaga velas; no se sopla si preferís el gesto simbólico (no es obligatorio).
- ¿Puedo mover la janukiá ya encendida? Mejor no: prepará el lugar antes de encender.
Sentido para el Club Mandala
Este rito no busca “hacer todo perfecto”, sino recordar cada noche: con poco, bien cuidado, alcanza.
Encender la luz es práctica de esperanza y coherencia: lo que hacés con una vela, entrenás para tu vida. Que esta Luz que Crece te acompañe a cerrar el año con claridad, calma y alegría.
Si querés sumar herramientas simbólicas, en la Academia del Club tenés el Curso de Velomancia (lectura de la llama y rituales con sentido y seguridad).
También en el Club compartiremos un desafío práctico sobre Janucá como portal para sanar las heridas del alma. Este Janucá, la propuesta es otra:
En lugar de quedarte solo con la historia externa,
mirá hacia adentro:
- ¿Qué “imperio interno” te domina hoy? (miedo, culpa, vergüenza, autoexigencia…)
- ¿Qué Macabea de luz se está queriendo levantar en vos?
- ¿Qué herida de tu estructura energética reconocés que pide abrazo en vez de juicio?
Podés usar cada vela como un pequeño acto de sanación:
- Encendé una vela y nombrá la herida que querés mirar sin negarla.
- Reconocé el personaje protector que arma el ego (evitadora, controladora, perfeccionista…).
- Pedí luz para ver qué nueva respuesta adulta podés dar hoy, distinta de la reacción automática de la infancia.
La luz espiritual de Janucá desciende específicamente
para liberar memorias del alma…
si vos le abrís la puerta.




